Tres virtudes de los Montfortianos: La acogida, la internacionalidad y la ternura

El Papa Francisco recibió esta mañana a los miembros del 38º Capítulo General de los Misioneros Montfortianos (Compañía de María). Celebrando más de tres siglos de vida y servicio, los Montfortianos eligieron el lema del Capítulo: “Atreverse a arriesgar por Dios y por la humanidad. Nuestra fidelidad creativa”. Recordando los valores que animaban a San Luis María Grignion de Montfort al comienzo de su historia.

Su carisma

Recordando el carisma del fundador de la Compañía de María, Francisco dijo que vivió en una época marcada por retos exigentes para la Iglesia y la sociedad: llamada “época de racionalistas y libertinos” y al mismo tiempo “cuna del jansenismo”.

“Ante estas provocaciones, San Luis María se preguntó en primer lugar cuál era la raíz común de las mismas, y la identificó en una excesiva confianza de los hombres en la sabiduría del mundo en detrimento de la primacía de la Sabiduría de Dios”.

Participantes en el Capítulo General de la Compañía de María

Participantes en el Capítulo General de la Compañía de María

Predicó y promovió el amor a la verdadera sabiduría

Por eso, afirmó el Papa, el santo se lanzó a una intensa actividad de predicación, con creatividad y sin miedo, topándose incluso con incomprensiones dentro y fuera de la Iglesia, sin rendirse, continuando la predicación y promoviendo el amor a la verdadera Sabiduría, recordó el Santo Padre, a través de la devoción a María, hasta su muerte, a la edad de sólo cuarenta y tres años, en la Vendée, durante una misión.

“De su valentía dan testimonio los frutos: presente en treinta y tres países, con más de setecientos religiosos, junto con los Hermanos de San Gabriel, las Hijas de la Sabiduría y los Laicos Asociados”.

Pero aún hoy persisten los desafíos pastorales que afrontó San Luis María Grignion, por ejemplo, el individualismo que encierra a cada uno en su pequeño mundo, el relativismo y el hedonismo que hacen del placer o del beneficio personal el criterio de toda elección, el egoísmo consumista que marchita el corazón de los ricos y crea desigualdades injustas en detrimento de los pobres.

Participantes en el Capítulo General de la Compañía de María

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Desafíos actuales: individualismo, relativismo y el hedonismo

Al respecto, San Luis María -dijo el Papa- les dejó un programa de vida y de acción siempre actual: “buscar, contemplar, revelar la Sabiduría en el corazón del mundo y denunciar su falsa sabiduría” (Regla de Vida, Introducción), siguiendo el ejemplo y con la ayuda de María. Y les destacó tres valores importantes como lo son la acogida, la internacionalidad y la ternura.

La acogida

“El Evangelio nos muestra a María como aquella que, para acoger en sí a Jesús, Sabiduría del Padre, aceptó valientemente cambiar por completo su vida, sus costumbres, sus sueños y sus opciones. Así conservó y entregó a sus hermanos el amor recibido, en Nazaret, en el Calvario y en el Cenáculo donde, a la luz de la Pascua, compartió humildemente la vida de la primera comunidad”. Francisco les invitó a seguir su ejemplo, ejercitando la acogida, la hospitalidad, en sus casas y hacia las personas que Dios les confía. Porque el mundo necesita de hospitalidad, para acercarnos incluso en situaciones nuevas, que requieren respuestas urgentes.

La internacionalidad

La orden se caracteriza por la internacionalidad, la multiculturalidad y el diálogo intergeneracional. “El rostro vivo de san Luis María tiene hoy en ustedes “los rasgos bien marcados de Europa, con acentos resplandecientes del Caribe, América Latina, África y Asia” (Carta de los Capitulares a los Hermanos, Roma, 20 de mayo de 2017); y que está enriquecido con la sonrisa, las lágrimas, los ojos y la boca de todas las hermanas y hermanos esparcidos por el mundo. Es una bella imagen de comunidad evangélica, Francisco les pidió que la atesoren, la cultiven y la difundan con su testimonio.

La ternura

Hablando del rasgo importante que nombró antes, la ternura, el Papa dijo que las virtudes que les mencionó florecen cuando las personas se sienten amadas y respetadas. Montfort nos lo enseñó señalándonos los tiernos brazos de María, que nos acoge a todos como hijos suyos. “Déjate abrazar por su abrazo maternal y, con la misma ternura, abraza a los demás”. Sólo así podrán sacar y compartir lo mejor da cada uno de ellos, y “a la luz de ese compartir, a discernir lo que el Señor les pide para vuestro futuro”. Pero, la ternura no es un dulce que se compra allí… la ternura hace la dulzura, pero es fuerte. Tener un corazón tierno, dijo,  indica fuerza en el corazón para hacerse tierno. No olvides que la ternura es uno de los tres rasgos de Dios. Dios es cercano, tierno y compasivo. Ternura, compasión y cercanía. Haz examen de conciencia con esto: “¿Hoy he sido cercano o me he defendido un poco? ¿He sido compasivo o he condenado a medio mundo? ¿He sido tierno?”. Saca a relucir estos tres rasgos de Dios: cercanía, compasión y ternura.

Participantes en el Capítulo General de la Compañía de María

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Padre Olivier Marie

Testimonio de estas virtudes, lo fue el padre Olivier Maire, misionero monfortiano, que murió por haber acogido en la comunidad a un hombre que se había equivocado, una persona muy problemática, a la que, sin embargo, quiso dar un techo y una esperanza de futuro. Al respecto, Francisco dijo que su generosidad y valentía le costaron la vida, por un gesto loco e inexplicable.

“Y mientras abrazo a sus padres y familiares, aquí presentes, los invito a todos a atesorar su ejemplo: acogió a un hermano perdonando su pasado y abrazándolo sin hacer cálculos, queriendo sólo darle amor, con ternura maternal. Necesitamos tanto aprender a amar así, crecer en este amor. Por eso, el año pasado quise consagrar la Iglesia y el mundo entero, especialmente Ucrania y Rusia, al Corazón Inmaculado de María. Y a ustedes, que son la Compañía de María, les pido que renueven este acto de consagración y esta súplica. Que la Madre celestial nos ayude a todos a buscar con valentía y creatividad caminos de perdón, de diálogo, de aceptación y de paz para toda la humanidad”. 

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