Tigray, la masacre de los inocentes. El horror de un conflicto olvidado

Es una pregunta violenta y deagarradora la que se hace Teodros Ghebreyesus: ¿es acaso el color de la piel la causa de la total distracción de lo que ocurre en Tigray? El director general de la OMS, eritreo y de etnia tigrayana, se dirige a la comunidad internacional con claras acusaciones de racismo y vuelve a denunciar la inimaginable crueldad de una crisis humanitaria, la de la región de Etiopía que es escenario del conflicto entre el gobierno y los rebeldes, que define como la peor del mundo, donde 6 millones de personas viven asediadas desde hace 21 meses, aisladas de todo.

La paz es la única solución

En ninguna parte, es la acusación de Ghebreyesus, se habla de Tigray, la ayuda, interrumpida desde hace mucho tiempo, sólo ha comenzado a llegar en los últimos meses, pero sigue siendo insuficiente, la población no tiene acceso a los medicamentos y a las telecomunicaciones, no tiene alimentos y se le impide salir de la región. En ningún lugar del mundo”, son las palabras del director de la OMS, “se puede ver un tal nivel de crueldad”.

El conflicto de Tigray comenzó en noviembre de 2020, con una operación militar lanzada por el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, tras los supuestos ataques del Frente Popular de liberación de Tigray contra las fuerzas de seguridad nacional etíopes en Macallè, la capital de la región. El resultado es que la población de Tigré”, explica Ghebreyesus, “está luchando ahora contra múltiples epidemias de malaria, ántrax, cólera, diarrea y otras enfermedades. La única solución, concluye, es la paz.

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