Este domingo el Papa bendecirá las imágenes del Niño Jesús en la Plaza de San Pedro

“La fábrica de la alegría”, es el tema elegido este año por el Centro de Oratorios Romanos (COR), para la tradicional bendición “dei Bambinelli”, es decir, de las estatuillas del Niño Jesús que serán colocados en los nacimientos en esta Navidad. El Papa Francisco realizará la “bendición de los Niños” este domingo 11 de diciembre, en la Plaza de San Pedro, después de la oración mariana del Ángelus. En el evento participan niños y jóvenes de oratorios y parroquias de Roma, quienes junto a sus animadores celebrarán la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, la misma que será presidida por el cardenal Mauro Gambetti.

Una tradición que se ha extendido por el mundo

Era el III Domingo de Adviento de 1969, el llamado “Domingo de Gaudete”, cuando el Papa Pablo VI bendijo por primera vez durante el Ángelus “i Bambinelli”, es decir, las estatuillas del Niño Jesús que en la noche de Navidad se colocan en los belenes de las familias instaladas, según la tradición romana, el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Desde entonces, la tradicional cita se repite cada año, con la participación no sólo de niños, sino también de catequistas, sacerdotes y familias. En los últimos años, esta costumbre se ha extendido también a muchas partes de Italia y del mundo, implicando a cientos de comunidades y diócesis donde obispos y sacerdotes eligen el III Domingo de Adviento para acoger a las familias, animadores y religiosos de las Iglesias locales y vivir juntos un momento de celebración y oración con la bendición de los Niños.

Una obra que nunca se ha detenido

“Elegimos como tema ‘La fábrica de la alegría’ – explica David Lo Bascio, presidente del Centro de Oratorios Romanos – precisamente para indicar que, después de todo, la formación de los niños ha continuado en las parroquias a pesar de la pandemia”. Por fin después de dos años es posible volver a vivir este momento en su plenitud y para todos nosotros es una gran alegría. La obra nos recuerda un contexto laborioso, pero lleno de fe y alegría, en el que todo el mundo puede echar una mano para construir un belén, ya sea grande o pequeño”.

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